domingo, agosto 08, 2010

Trogloditas


La Festa da Prehistoria congrega a 43 tribus de trogloditas en Mos

Trogloditas y gritos de guerra por intentar ganar una batalla. La Festa da Prehistoria de Mos celebró ayer su novena edición. Se congregaron 43 tribus, cada una de ellas está formada por doce miembros, y hubo un gran seguimiento de las actividades paralelas, como exposiciones, juegos olímpicos o la más esperada de todos los años, el ataque en la cueva.

El organizador de la fiesta, Marcos Escudero, lamenta que este año no hubiera tanta gente como en los anteriores debido al bochorno. «Hace tanto calor que es imposible subir andando hasta donde se desarrolla la batalla. Incluso pensamos en retrasarla y cambiar la hora pero no pudo ser», apuntó.

Una vez que llegan al bosque en el Penedo da Pucha, unas tribus se pelean contra otras por conquistar el territorio. Comienza, entonces, la encarnizada lucha entre trogloditas que portan palos (de goma) y piedras (de cartón). Al final, todos tan amigos. Y ahí es cuando se da paso a los chamanes. Eduardo Rodríguez, más conocido como Tatán, explica su teoría acerca del habla de los gallegos. El segundo chamán, conocido como Mero, hace las presentaciones de las tribus para que todas se conozcan.

Antes de finalizar la guerra, las tribus se intercambian regalos como muestra de afecto y amistad. La de la organización obsequió a otra con un calco de petroglifo.

Una troglodita cacereña, Marina Ordiales Benavides, acudió por primera vez a esta celebración. Vino una semana de vacaciones y decidió participar porque le pareció muy interesante. «Me lo he pasado genial; no me esperaba que fuera a ser una fiesta tan divertida», confiesa.

A Ana y Khalifa, dos componentes de la tribu Os Boigas, no se les borra la sonrisa de la cara porque han disfrutado mucho durante la batalla. Al contrario que Marina, estos ya son unos veteranos en la fiesta de la prehistoria, a la que llevan acudiendo desde la primera edición, en el año 2000.

Y es que a este evento acude gente de todas las edades. Niños de cuatro años estaban impresionados por la cantidad de ruido, temiendo quedarse sordos.

Los más fieles a la fiesta de Mos, que quieren disfrutar al máximo estos días, se alojan en tiendas de campaña que ellos mismos construyen con telas y paja.

Habrá que esperar a la décima edición para comprobar si acudirán más tribus a luchar por la conquista del terruño, aunque todo termine como la mayoría de las películas: con un final feliz.