miércoles, febrero 13, 2008

Asientos


Una pareja compra los asientos de tren en los que se conocieron

El azar quiso que uno de ellos se sentara en el asiento número 5 y el otro en el número 6, del mismo vagón.

En un arranque de romanticismo, una pareja británica ha comprado los asientos de tren en el que estaban sentados cuando se conocieron.

Lo de Jonathan Roberts, de 57 años, y su esposa, Jacqueline, de 54, fue, sin duda, amor a primera vista.

Un día de abril de 2006 los dos subieron al mismo tren que unía Gillingham, en el condado de Dorset (sur de Inglaterra), con la estación de Waterloo, en Londres.

El azar quiso que uno de ellos se sentara en el asiento número 5 y el otro en el número 6, del mismo vagón, claro está.

Y el viaje cambió sus vidas, ya que Jonathan, que pertenece a un grupo de presión política, y Jacqueline, que trabaja como fisioterapeuta, iniciaron un romance que, sólo seis meses después, acabó en boda.

Cuando la mujer se enteró de que la compañía ferroviaria, South West Trains (SWT), iba a cambiar el mobiliario de sus trenes no lo pensó ni un segundo y se puso en contacto con la encargada del almacén de la compañía, Lisa Hindley, para ver si podían comprar los asientos.

«Lisa me dijo que era una romántica en el fondo, así que, cuando le dije que por qué queríamos los asientos, se las apañó para que pudiéramos comprarlos», explicó Jacqueline, en declaraciones de las que se hace eco la agencia británica de noticias PA.

«Los pondremos cerca de una ventana, justo como estaban cuando nos conocimos», añadió.

La compañía SWT no ha querido cobrarles nada por los asientos, azules y grises y con dieciséis años de antigüedad, pero la pareja, a cambio, ha donado 1.000 libras (unos 1.300 euros) a una organización benéfica ferroviaria.

«Cuando le dijimos a nuestros amigos los que íbamos a hacer, uno de ellos dijo que la excentricidad inglesa no había muerto», dijo el hombre que hoy posó con su mujer, ambos vestidos con sus trajes de novios, junto a los asientos, en una ceremonia de presentación del nuevo mobiliario de los trenes, en la estación de Waterloo.

No es la primera vez que la pareja rinde homenaje a la forma en que se conocieron: su tarta nupcial tenía forma de tren.

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